Ayer estuve viendo BARAKA, gran película. Llena de imágenes que cautivan, impactan, seducen y por alguna razón se inoculan como un bálsamo exorcista en el inconsciente. Luego de sumergirme en ella, sentí profundas ganas de llorar, naturalmente caí en cuenta de algo terrible, esta película me ha obligado a admirar la lentitud y no la velocidad; y en la cotidianidad ando tan rápido que me olvido que el cuerpo es más lento que la velocidad que me exijo y naturalmente la psique es mil millones de veces más lenta que el cuerpo.
Para darnos una idea me remito a un ejemplo sencillo: Cuantas veces no enterramos un ser querido (por citar uno entre mil ejemplos de impacto emocional) y diez años más tarde un día nos encontramos llorando amargamente porque perdimos una llave, ó no obtuvimos una firma a tiempo etc. Y pensamos en un flash back, de una manera casi absurda en: Mi mamá, amigo, abuela, tía o en esa persona que no tuvimos tiempo de llorar en un velorio; al que fuimos con la cabeza puesta en regresar a nuestras labores sin detenernos un día, tan sólo UNO a vivir la tristeza. Y para colmo todo el mundo se fue admirando de nuestra integridad y fortaleza.
Pensemos un minuto, qué estamos haciendo para ponerle una pausa al día de trabajo, cómo nos estamos conectando con el descanso saludable, o es que acaso una pausa es para vagos, flojos y fracasados. Cuidado con las trampas de la velocidad. Un momento de relajación, descanso, una hora de yoga, un almuerzo de sesenta minutos y no de quince, un masaje, una ida al cine… nos pueden salvar de no estar un día, buscando un sedante, pastillita, etc. Para ir a una presentación con el jefe, salir de un ataque de pánico mientras escribo en la computadora, atenuar una terrible sensación de angustia que no tiene explicación superficial ó simplemente dormir bien después de doce a dieciséis horas de trabajo.
Caras vemos y corazones no sabemos, yo los conozco, muy almidonad@s corriendo por la oficina, ¡TE ESTOY VIENDO!
Detente, respira cinco minutos y sigue, no contribuyas a una jubilación temprana o cargada de antidepresivos. Contribuye con tu éxito, la calma nos hace ver claro, nos pone inteligentes.
Y si esto no te suena para nada, sigue, no es tu momento de conectarte con la lentitud.
Gracias a mi buen José Arato por la recomendación.
PEN